Adriana Hidalgo: la Mamá adoptiva de los futuros astros del cacique

Fecha 27/10/2004 10:20:00 | Tema: Reportajes

Matías Fernández y Fernando Meneses son algunos de los jóvenes albos que viven en la pensión vecina al Monumental. “Nos tratan como reyes. Sólo nos quejamos porque no nos dejan ver tele hasta tarde”, explican.
Domingo en la noche. Fernando Meneses está feliz porque horas antes hizo su primer gol oficial en Colo Colo, en el 5-1 sobre San Felipe, y sólo espera que transmitan el “Zoom Deportivo” en el canal siete para ver su hazaña por televisión. De pronto entra en la habitación Adriana Hidalgo, o la tía Adriana como le dicen los jóvenes albos, y le pide que apague el Samsung de 14 pulgadas que está sobre una mesa.



Meneses y su compañero de camarote, Nelson Pavez, le ruegan que los deje otro rato. “El reglamento es estricto, así que no”, advierte ella, tajante, aunque al final se le ablanda el corazón y no puede sustraerse de los ruegos, “pero sólo por esta vez”, aclara.



“Es que estos niños son como mis hijos, aunque yo tengo dos. Los conozco desde hace tantos años que los siento como propios”, cuenta Adriana, una vecina del estadio Monumental que hace siete años comenzó a alojar jugadores de provincia que probaban suerte en el Cacique.



Entre los primeros que pasaron por su casa se destaca Miguel Aceval. Hoy ella tiene a siete muchachos en su casa, aunque hay varios más que van a almorzar desde que se cerró el casino del club.



Dos de sus pensionistas se destaparon este año en el primer equipo de Colo Colo: Matías Fernández, oriundo de La Calera, y el nombrado Meneses, llegado desde Lontué. La tía Adriana está orgullosa y no lo disimula, aunque sabe que pronto el destino y un contrato de profesional los alejarán de su casa.



“Ha pasado con varios muchachos que después buscan su vida más independiente”, cuenta con nostalgia.



Meneses ya se prepara para ese alejamiento y no disimula su pena. “Cuando me vaya echaré de menos las comidas, porque yo no sé cocinar y acá comemos muy bien. Sobre todo voy a echar de menos a la tía, porque es la persona a la que uno le cuenta sus cosas. Es como una madre. Yo estoy lejos de mi familia así que con ella converso bastante”.



Ayer no estaba Matías Fernández, de paseo donde unos parientes, y la tía Adriana no disimulaba su preocupación hasta que el actual conductor albo la llamó: “Menos mal, porque me tienen que avisar dónde andan”.



Adriana y su marido, Leonello Jiménez, se preocupan de cada detalle de los jóvenes futbolistas. A las siete y media comienzan a servir el desayuno. “Es muy temprano”, apunta uno que se esconde en una habitación para no ser identificado.



Generalmente llegan a almorzar a la una y media, después de entrenarse, y por la tarde algunos van a clases. Otros comen una merienda o toman onces. “Eso cuando están acá, porque son buenos para salir”, explica la dueña de la pensión. Claro que “a las ocho todos los pollitos deben estar de regreso en el gallinero”. A esa hora es la cena y nadie se la quiere perder. Carne, pollo, pastas, arroz, pero los guisos y sopas son los platos favoritos de los jugadores.



Todos dicen estar contentos en la casa, que según cuenta Adriana, ha ido creciendo en comodidades para los alojados. Lo último es una gran terraza para que puedan aprovechar las tardes primaverales estudiando, leyendo los diarios o escuchando música.



Ya entrada la noche, los muchachos aprovechan de ver televisión hasta las 10.30, la hora límite que pone el nuevo reglamento para las pensiones, que justamente ayer le pasó a dejar la asistente social de Colo Colo a la tía Adriana.




Documento disponible en Club Social Deportivo Colo-Colo
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